Ruedan por asfalto y terraceria sin rajarse, a veces hasta sin frenos, otras cargando con todos los aditamentos que uno pueda imaginar, suspensión, diablitos, retrovisor, leds.
A veces tumbadas otras erguidas. Siempre listas para llevar a la criatura a la escuela o pasar por la jaina.
La rila de los obreros de la laguna, la rila de los hiptsters, de los caballeros, la que atraviesa esta urbe de polvo y concreto.
Carga la bomba, la escalera, el nivel, las wamas, la vianda, los libros, el mandado, a la abuela.
Balona.
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