Ahí estás
despierta a las siete de la mañana
pensando, haciendo, no sé qué,
no sé
evocandome los gerundios del día sin darte cuenta.
Te imagino sentada
la sala desolada,
Te acompañan:
un café o un jugo de naranja
al costado de un pan trasnochado,
tu celular, tu cuaderno, tu pluma negra.
Imagino que me imaginas:
dormido,
trazando trayectorias oníricas
con mis brazos en el colchón,
Mi ciego despertar cegado por el sol filtrado de mi ventana.
¿Me imaginaste?
¿Me pensaste?
No lo sé
¿Quizás lo hiciste al morder una manzana
o al escuchar llover?
¿Quizás al leer esto que te envié?
Quizás no lo dejaste de hacer
lunes, 31 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
Flores
Ella tenía flores en el brazo derecho. Rosas de tinta y noche.
Por la mañana antes de que despertará su néctar era recogido por los colibríes mecánicos con el, polinizaban las flores invisibles que flotan sobre las cabezas de los poetas.
Un día los colibríes se percataron de las flores del brazo izquierdo, de flores de lapislázuli, carmín y sol. Decidieron que las polinizarías, aunque no sabemos si con los versos o los besos de un poeta de pacotilla que vivía no tan al norte de la ciudad
Por la mañana antes de que despertará su néctar era recogido por los colibríes mecánicos con el, polinizaban las flores invisibles que flotan sobre las cabezas de los poetas.
Un día los colibríes se percataron de las flores del brazo izquierdo, de flores de lapislázuli, carmín y sol. Decidieron que las polinizarías, aunque no sabemos si con los versos o los besos de un poeta de pacotilla que vivía no tan al norte de la ciudad
Flore de carne y sangre
Noche de abril;
La calle 20;
Ella camina, tras de ella la densa estela de su patética existencia;
Ella frente a ella.
El revólver frente a ella:
Sus miradas encontradas.
Ella jala del gatillo.
Flores de carne y sangre que florece entre sus pechos generosos.
Charco de sangre, aceite y tierra,
Los gatos se jiban con la carroña
Un día hermoso que asoma trás los cerros.
La calle 20;
Ella camina, tras de ella la densa estela de su patética existencia;
Ella frente a ella.
El revólver frente a ella:
Sus miradas encontradas.
Ella jala del gatillo.
Flores de carne y sangre que florece entre sus pechos generosos.
Charco de sangre, aceite y tierra,
Los gatos se jiban con la carroña
Un día hermoso que asoma trás los cerros.
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