Había una vez un hombre que se convirtió en papá como muchos otros.
En el hospital
- Señor, lo felicito su mujer ha dado a luz a una bella niña de tres y medio kilos. por favor firme aquí, aquí y aquí. Ahora tenga esta carpeta, es el catalogo de hadas madrinas de las que puede seleccionar para que le brinden dones a su hija.
Al revisar el catalogo sólo había cosas como:
El hada turquesa con los dones de la obediencia y el silencio
El hada roja, con los dones de la belleza y la paciencia
El hada azul, con los dones de la calma y una dulce voz
El hada verde, con el don de la quietud y la afabilidad.
- ¿Son las únicas hadas que hay doctor?
- Si, ¿por qué? ¿hay algún problema?
- Pues hay algunos dones que están muy bien y todo, pero la gran mayoría son cosas que me parecen algo arcaicos y no muy adecuados a lo que es el mundo de hoy en día.
- Bueno señor, estás son las únicas hadas que brindan sus dones a las recién nacidas, si usted desea otros dones para su hija será necesario que encuentre hadas nuevas
- Es una excelente idea
- Señor, estaba siendo sarcástico.
- No deja de ser una buena idea.
El padre fue a ver a su hija, le dio un primer beso en la frente, cargo su celular, enfundo su daga, echo capa al hombro y salió en el vocho en búsqueda de tres hadas que estuvieran dispuestas a brindarle sus dones a su recién nacida hija.
Primero fue con un hada librera, esta se sorprendió de que alguien quisiera los dones que ella tenía para ofrecer: gusto por devorar libros y entendimiento para procesar sus palabras.
Encontró otra hada en la sede de un colectivo feminista la cual se entusiasmo en compartir sus dones: No dejar que sus derechos ni los de terceros sean pisoteados por ningún hombre, mujer o institución.
La tercer hada la encontró en una fortaleza oscura en lo alto de una colina. Esta accedió de inmediato a compartir sus dones: Cambiar el miedo por curiosidad y valorar la soledad y la quietud inevitables.
Caía el ocaso cuando regresó al hospital con las tres hadas en el Vocho (hay que mencionar que las hadas son del tamaño de una persona normal si no es que más por el espacio de sus alas traslucidas y el hada de la fortaleza oscura era ademas muy alta).
Cuando llegaron a donde estaba su hija había ahí otras tres hadas.
- Señor, sólo hadas autorizadas por la secretaria de salud pueden brindar dones a recién nacidos
- Pero no quiero los dones de estas hadas, sin ofender, sólo creo que las niñas en particular necesitan dones que las ayuden desarrollar todo su potencial, digo no es por hacer menos cosas como la bellez, pero prefiero que mi hija disfrute un buen libro a que sepa aplicarse maquillaje, tampoco es como que no pueda hacer ambos pero es lo que yo prefiero y son las condiciones que como padre debo brindarle...
- Señor, la belleza facilita mucho más la vida de lo que usted cree, leer como dice, sólo llena la cabeza de las personas con ideas raras y a veces hasta peligrosas - intervino el hada roja
- Solo ideas peligrosas para los corruptos e ignorantes - Replica el hada librera
- Dice el hada que nunca ha tenido novio - responde el hada roja
- Dice el hada que te va a romper el hocico -
El hada librera salta y lanza una patada giratoria. El doctor se pone en su maquino y recibe el golpe de lleno. El hada azul se lanza al cuello del hada librera, el hada obscura saca un hacha de debajo de su vestido y la bate contra el hada roja. El hada verde y el hada feminista se trenzan en el suelo. Llegan enfermeros y el servicio de seguridad del hospital.
Un rato después las tres hadas rebeldes, el padre con su hija en brazos son escoltados fuera del hospital por el equipo de seguridad. Las hadas rebeldes cierran circulo y brindan sus dones a la recién nacida quien crecería indómita, ágil de mente, ávida de conocimiento, tan justa como fuerte, y de valor solo superable por su belleza y habilidad para aplicar maquillaje.
miércoles, 19 de julio de 2017
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