
Se levanto con el sonido de pajaros cantando y la flema dominguera. Encendió la cafetera. La primer espiral de vapor con aroma a café le recordó la noche anterior y sonrió con la sinceridad de un idiota.
Aquella noche en aquel bar/café refugio de artistas locales, la vio, tendría diecinueve años, quizás mas, lo único seguro era su belleza, esa piel, los ojos sinceros, ese cabello inocente y seductor, esa espalda perfectamente delineada, esas piernas.
Puso la llama media en la estufa y dejo calentando la sartén, en tanto sacaba del refrigerador; queso, tocino, huevos, tortillas de harina, cebolla, tomate y chiles serranos. Dos rebanadas de tocino en la sartén y la cocina se lleno con el aroma. El tocino se doraba y el cortaba los vegetales mientras pensaba.
Ella estaba en el centro del café/bar, en el centro del universo, el ambiente era festivo y la música era de jazz alegre, aquella mujer comenzo a cantar. En la primera nota se miraron, en la segunda se sonrieron, el, simplemente no pudo disimular la sonrisa de idiota que ponemos todos los hombres cuando se nos derrite el corazón.
El tocino ya estaba bien dorado y los vegetales estaban a punto de convertirse en pico de gallo, solo le faltaba el jugo de dos limones y una cucharadita de consomé de pollo. Ahora estaba al pendiente de que la cocción de la quesadilla y el huevo estrellado que compartían la sartén.
De aquella pieza jazzera y alegre la mujer paso a interpretar una pieza lenta, dulce y melancólica. Música que hizo mella en el, recordó eventos dolorosos de varias etapas de su vida. La sonrisa idiota ahora era una sonrisa de melancolía. A la mitad de la canción, las mirada del hombre sonriente y la cantante se volvieron a encontrar. Con los ojos intercambiaron frases de entendimiento y complicidad, se entendían a la perfección, habían pasado por cosas similares en sus respectivas vidas. Basto una mirada fugaz y una canción triste para que se conocieran a fondo.
Estaba terminando de servir el café, jugo de naranja, pico de gallo, quesadillas y huevos estrellados. Se sentó, primero un sorbo de café para despertar las papilas gustativas. Que amargura mas deliciosa la del café.
Sintió una ligera decepción, cuando después de la presentación llego al lugar de la cantante y topo con el "novio". Pero le valió y charlo con la cantante, hablaron por algunos minutos, en los cuales se dieron cuenta de las cosas que compartían, de lo parecidos que eran, e intercambiaron múltiples miradas al hablar, de esas miradas que dicen algo más. Tenía que ser mas que el efecto de las cervezas, tenía que ser algo mas que una alucinación.
El pico de gallo estaba demasiado picante...
El "novio" cayó en cuenta de las miradas que compartían la cantante y el hombre sonriente. No tardo en que se desatara la pelea. Si bien empezó como una pelea entre dos, termino como una campal de todos contra todos.
Lavo los platos mientras escuchaba un vinil añejo. Ese domingo toco escuchar a Peggy Lee. Reconoció why don't you do right como una de las piezas que había escuchado la noche anterior.
El sonido y luces de patrullas acercándose al bar/café basto para que los combatientes salieran huyendo. El hombre sonriente perdió la sonrisa cuando sus amigos lo arrastraron al auto y escaparon a toda velocidad sin haber sabido el nombre de la bella cantante, su teléfono o dirección electrónica.
Ya bien almorzado, con el domingo y la ciudad por delante pensaba encontrarla. No importaba si tenia novio, no importaba si la ciudad era enorme, no importaba que le hubiesen partido la cara, peor era no hacer nada. Subió en la motoneta, sonriendo se adentro en la ciudad para empezar la búsqueda.
4 comentarios:
Ja..
Què puedo decir si tu texto aùn me tiene en un clìmax??
Me encanta.. tan bien estructurado que podrìa ganar fàcilmente un concurso.. aunque con uno que otro error por ahì pero nada grave, bastante decente y considerable...
Tienes mucho potencial XD pero cuìdalo y cultìvalo...
Sale... se cuida mucho y tiene que hacer màs que un cuento!!!
Un abrazo..
Órale, Elías, la verdad, muy artístico, me encanto, fue como contemplar un paisaje... Ehrm... no tiene nada que ver un paisaje un escrito o tal vez, sí, las emociones que causan, y la verdad que tu escrito me gustó mucho, disfruté de leerlo.
Muchas gracias por compartir esto que escribiste conmigo.
Como tu amiga de arriba, en verdad creo que tienes mucho potencial.
Y tu cuento, más que ficticio me pareció como si tú lo hubieras vivido, como qeu eso que narraste es muy de ti.
Bueno, Elías, cuídate y nos estamos leyendo ;).
Lilia
*aplausos*
Realmente fumas mariguana ... es de la buena? =)
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