jueves, 26 de octubre de 2017

morrita nómada de mi corazón

Risa con vaho de tabaco y mezcal
ahumado, rico, suavecito, igual que su bailar.
¿a dónde vas? 
es lo que nunca sabe responder,
pero siembre se va, a veces vuelve
a veces nunca más.
Se va apenas con las pecas de sus hombros
y una perrita a su lado
y un garrafon de mezcal
quien sabe cuando vaya a volver
cómo, con quién o por qué
como siempre

Se va, y se queda, su tacto,
sus ricos mezcales

Se queda aquella tarde bailando durante toda la boda
se quedan sus risas
sus abrazos
sus batazos
Se quedan la sonrisa que en mi provoca su existencia
se queda en polvo en mis manos que me dejo pegado el acariciar a la wera
El silencio incomodo de una tarde en la pizzeria
las cincuenta y cinco tardes de risas
Ella trapeando
Ella hambrienta y sin laborar hasta haber sintonizado música
Las tres o cuatro fotos juntos
Se queda una canción secreta
y este poema 







¿por qué deje de escribir?  habrá sido que ya no tenía una laptop funcional... que la pizzería se puso cada día más ruda, descubrir el tikto...